oscar-varona_-autor

Hay un armario y una radio y una ventana y la cabeza de un gato que rodando me indica cómo sopla el viento por si quiero saltar estoy superando una tormenta cerebral de las gordas mientras esbozo mi sonrisa de payaso y me tomo un par de pastillas para la ansiedad veo arañas conquistando las paredes y moscas volando sobre mi cabeza en una nube cacofónica imposible de despejar los pájaros y las abejas me miran como si fuese un fantasma de sabana sucia y agujeros mal cortados que se desliza sinuoso por el piso hay una risa olvidada en una habitación y la sombra de una cama que ya no está las llaves donde nunca se dejaron la mesa con una sola taza de café seco los ojos mordiendo el vacío la lengua moviéndose inquieta en el interior de la boca es un lunes cualquiera y aún no he quitado las luces de navidad tres meses llevan ahí iluminando la esquina en la que una vez creí ver algo que nunca sucedió  las facturas se amontonan la barba crece la suciedad se apelmaza los labios enrojecidos se cuartean por el frío “ponle un nombre al gato” tienes lo mejor de los dos mundos no sé en qué hora vivo si es que vivo si es que esto es seguir vivo pues nadie puede confirmármelo más allá de la puerta está el vacío una pareja de alienígenas que intenta secuestrarme para llevarme lejos de aquí la amenaza del miedo que siento con respecto al espacio infinito quién puede ganar a un conejo en una carrera sin fondo tengo el alma negra tengo una sombra que a veces me habla tengo pensamientos que no son normales hay una foto sin marco y un marco sin foto hay un hueco entre mis muelas y un día nublado que presagia alguna desgracia todo el mundo muere cuando llueve he estado esperando mucho tiempo a un milagro y lo único que ha venido ha sido el cartero hay un teléfono que no funciona pero que aún sigue sonando nadie contesta al otro lado hay una televisión rota y una botella de algo a medio beber las paredes arden puedo oler el hedor de la carne al quemarse hace calor en el frío de mi infierno mi día está hecho incluso antes de que amanezca a veces creo que soy feliz pero no puedo permitírmelo tengo un dedo roto y un brazo que se despega de mi cuerpo siento estar flotando mientras vienen policías de 1888 para decirme que dios ha muerto que siga mi camino que aquí no hay nada interesante que ver hay un pie escondido detrás de las cortinas y una mano que se desliza tras la puerta ¿será la tuya? susurro melodías de otro tiempo que creí olvidadas ¿acaso existieron? tengo un ganglio hinchado un ataque al corazón y un pez de colores que canta “when you wish upon a star” tengo un cuchillo un tenedor y una cuchara pero carezco de alimentos que llevarme a la boca me comeré el pez y después al gato asunto resuelto los vecinos me espían a través de las paredes mientras copulan como animales salvajes eyaculando por cada uno de sus agujeros flujos contaminados con flúor a veces hablan de mí también tú lo haces pero te callas y si estuviera preocupado me cortaría la garganta para algo ha de servir la poca cubertería que me queda un diente que se mueve y un pato vivo en la nevera tengo flores secas y una colección de bragas sucias que alguien me regaló tengo un oso de peluche en el estómago  y úlceras sangrantes en la entrepierna nadie me enseñó el camino a seguir así que escogí el menos transitado  el de mi perdición hay una armónica oxidada y una rana de madera que mueve la cabeza de forma mecánica hay ojos que me observan desde el techo clavados con agujas de tejer la casa arde cerillas ennegrecidas reposan en el suelo y un papel se consume azulado hasta expirar definitivamente tengo infinidad de cartas sin abrir y mensajes de odio que me envío a mí mismo con el rostro mustio me arrepiento de lo mala persona que soy me suben los efluvios y los ardores los sofocos provocados por esas postales rotas con palabras de otro tiempo que prometían sueños imposibles hay un coro de niños mudos que carecen de padre hay un holocausto en mi cabeza disparos en la lejanía y un suicidio masivo de células que gritan al morir hay un incendio en mis manos un anciano disecado en el sillón y una madre ausente que recita una tabla de multiplicar que nunca conseguiré aprender hay una pelota vieja y un superhéroe de plástico que se derrite por el fuego hay un recuerdo imborrable del que ya no me acuerdo es el fin lo sé y sin embargo no puedo dejar de sonreír suelto una risotada me pongo serio me sumerjo en el estado ciclotímico del que soy experto hay unas canicas que tiempo atrás fueron dientes hay un libro de cocina abierto por la página en la que explica cómo comerse un culo humano me resulta imposible morder alguna de mis nalgas me doblo en dos me quiebro la columna cruje permíteme que sea tu anfitrión déjame enseñarte todas esas cosas que se esconden que apenas se ven tengo el esternón partido y el ombligo desprendido tengo pensamientos oscuros hay niños azulados con saxofones de plástico que sangran como hippies de 20 años destruyendo vidas  vencieron con piedras la guerra sepulcral hay colores malditos y tengo algo de pelo en la boca policías de 1977 visten bendecidos por la hierba del coño pequeñas fugitivas buscan flores de humo en el cielo del almuerzo de este país de dioses narcotizados y  baladas que me dejaron seco en algún lugar de mierda me agarran con fuerza haciendo de ésta la exacción del sueño barren follando el filamento de la ciudad con las luces apagadas nada buscan nada están buscando mi mente salaz marca los años amanecidos y siembra malas grietas en el hormigón y en la tierra seca un no a la muerte tántrica metida en una caja ¿qué esperabas? salpico amor reemplazado de las afueras por poemas de algo que gateando roja arroja en vivientes misterios la protesta de los encantos enfebrecidos y el rescate tintado cuadrillas de madres detenidas en la parte de atrás del corazón vuelo sobre azules místicos qué brillo qué idolatría la edad en asientos de pánico dónde enfurezco los traseros accidentados ¿trajiste la cola de plata? veranos de suburbio con barbudos grasientos y rostros ennegrecidos es otra violencia a través del plástico en el que las niñas con coletas esnifan oráculos y piedras de cristal una red dentro de un espejo para los que no son nada y amanecen chocando café de perlas hay un tiempo y unas monedas que caen al suelo hay un barco de madera un angelito de escayola y una mujer morena que me mira desde el cuarto de baño hay un regreso una apertura una cloaca hay una cinta de video con algunos de nuestros mejores momentos pero la película está rota y la cinta quemada no soy ese hombre que ves ni siquiera estoy aquí hay un intelecto que es un completo vacío hay un cuaderno un bolígrafo unos pañuelos de papel con poluciones varias y unos juguetes viejos hay un autómata que predice el pasado y una ristra de ajos para los no-muertos hay vida en mi muerte y tristeza en mi jolgorio hay tantas cosas encuentro tanto y tan poco que en realidad no hay nada porque no soy nada nunca lo fui y sin duda ya nunca lo seré y eso querida lo viste antes que nadie.

Relato y collage (Autor, Autor) © Oscar Varona