Necesito poneros en antecedentes; en Japón existen tendencias, culturas, modas nacidas del cómic. Entre ellas está la moda Cosplay donde se utilizan disfraces, accesorios y trajes para representar un personaje/sujeto/idea, entre una de sus muchas variantes llama la atención el Kigurumi, es el nombre japonés que se da a los disfraces de personajes animales, la mayoría con formas antropomorfas. Estas culturas/subculturas nacidas en los años 80 están ya muy arraigadas en la juventud japonesa.

Con esta pequeña introducción ya puedo presentaros a la artista japonesa Saeborg.

© saeborg // vía cocteldemente.com

Saeborg recrea una granja realizada en látex donde hay diversidad de Kigurumis; una vaca, una gallina que pone huevos de latex, unos cerdos que son descuartizados y despiezados, una sexy oveja, una granjera…

La obra está dentro de los márgenes de la cultura japonesa donde el fetiche tiene un papel principal; la crueldad y el erotismo escenifican, por analogía, estratos sociales; mientras el granjero sádico dominatrix descuartiza a los cerdos, exquila/desnuda a la oveja, la joven granjera se revela desnudándose y, a veces, jugando con su partenaire ovina (creo que algo menciona el nuevo código penal español sobre esto último) y todos expuestos al escrutinio del público. El latex crea una realidad tamizada, pero una realidad al fin y al cabo.

 

© saeborg // vía cocteldemente.com

© saeborg // vía cocteldemente.com

 

Saeborg, con su obra “Slaughterhouse” ganó uno de los premios de la 17ª edición Taro Okamoto de arte contemporáneo. 

Y ahora os aconsejo que os sirváis un chupido de whisky de malta o de ginebra, sin hielos (me vale tequila), para disfrutar de los vídeos.

© saeborg // vía cocteldemente.com © saeborg // vía cocteldemente.com

 

ha resultado difícil contrastar la información, el idioma no ayuda, perdonad si existe algún dato incorrecto.

© saeborg |@saeborg