En España el mérito no se premia. Se premia el robar y el ser sinvergüenza. En España se premia todo lo malo.

“Luces de Bohemia”; Ramón del Valle-Inclán (1869-1936)

Hoy a muchos de los que viven en este país se les llena la boca con el orgullo de ser español, de haber nacido en esta vieja piel de toro que tenemos bajo nuestros pies. Para mí, que desde adolescente reniego de patrias y banderas, que tengo el sueño utópico de la desaparición de las fronteras en este mundo, ese orgullo me deja helada.

Yo sólo pertenezco a mi madre y a mi padre, a las personas que quiero y viven conmigo. Este lugar que habito no significaría nada en absoluto si ellas no estuvieran aquí. Si se fueran al confín del mundo, aquella sería mi patria.

Estoy orgullosa de la cultura, del arte, de tantas personas sencillas, de los médicos que descubren curas contra el cáncer, de los profesores de mis hijos… y podría seguir por mucho. Pero no estoy orgullosa, nada orgullosa de esa España de la que presumen los políticos y sus palmeros. Estupefacta asisto, yo y tantos otros, a este penoso espectáculo que van dando y del que es imposible olvidarse.

Oh! no matopeya © Requena Office I Editorial Design I Coctel Demente

Requena Office es una Oficina gráfica de diseño y comunicación visual, especializada en branding, naming, packaging y editorial de Barcelona. Hace algunos meses publicó una edición limitada de un cuadernillo llamado “Oh! no matopeya”. Parémonos en el trabajo gráfico, púramente tipográfico de este trabajo editorial, muy bien conceptualizado, cargado de sentido del humor y sin nada que pueda contaminar la letra, no le vayamos a restar importancia a sus protagonistas.

Un paseo visual, auditivo y fonético por nuestro admirado, renovado y querido panorama político, mediante la imitación y recreación del sonido al que nos evocan sus célebres nombres y apellidos.

Oh! no matopeya © Requena Office I Editorial Design I Coctel DementeSobran las palabras. Este país deja mucho que desear y tenemos mucho por lo que sentir vergüenza, sobre todo ajena. Oh! no matopeya © Requena Office I Editorial Design I Coctel DementeOh! no matopeya © Requena Office I Editorial Design I Coctel DementeOh! no matopeya © Requena Office I Editorial Design I Coctel DementeOh! no matopeya © Requena Office I Editorial Design I Coctel DementeOh! no matopeya © Requena Office I Editorial Design I Coctel DementeOh! no matopeya © Requena Office I Editorial Design I Coctel DementeOh! no matopeya © Requena Office I Editorial Design I Coctel DementeOh! no matopeya © Requena Office I Editorial Design I Coctel Demente

Sobran las palabras. Este país deja mucho que desear y tenemos mucho por lo que sentir vergüenza, sobre todo ajena.

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