Como todos, alguna vez te habrás pasado el viaje en metro observando a tus congéneres, personas que tienen sus vidas, sus alegrías, tristezas, ambiciones, necesidades. Ante cada uno de ellos solo mirando su aspecto exterior puedes construir en tu imaginación toda una vida; la próxima vez, excluye de tu mirada la cara, y deslúmbrate ¿qué sensaciones te produce? pues esto es más o menos lo que parece querer contarnos el canadiense Karel Funk.

En sus pinturas «retrata» ese individualismo en el que aparentemente nos sumergimos todos, un anonimato tantas veces buscado, mostrando solo una parte de lo que somos; y lo hace mediante personajes que nunca muestran el rostro, enseña y oculta al mismo tiempo, nos deja entrever detalles de quien tenemos enfrente en los que casi nunca nos fijamos, aunque seguramente le dotan de personalidad propia.

Todos miramos y somos mirados, de ahí quizá que ese buscado aislamiento, como fórmula de proteger nuestra identidad. Los retratos hiperrealistas de Karel Funk  resultan misteriosos, sus urbanitas protagonistas son siempre el centro de su creación, ellos y sus evidentes deseos de pasar inadvertidos.

© Karel Funk | pintura | hiperrealismo | Cóctel Demente © Karel Funk | pintura | hiperrealismo | Cóctel Demente © Karel Funk | pintura | hiperrealismo | Cóctel Demente © Karel Funk | pintura | hiperrealismo | Cóctel Demente © Karel Funk | pintura | hiperrealismo | Cóctel Demente © Karel Funk | pintura | hiperrealismo | Cóctel Demente

© Karel Funk