El universo Truffaz sigue siendo para mí una fuente de cobijo. La universalidad de su apuesta musical sigue transportando en mi haber una base jazz llena de matices “world” que enriquecen el discurso y parte de mi alma.

La discografía del trompetista suizo sigue con locura la evolución y la búsqueda constante de sonidos, recursos y emociones siempre conjugadas con esa fórmula propia inconfundible.

En el año 2005 su trabajo “Saloua” da el pistoletazo de salida a cinco años de proyectos “world”, hasta el 2010, que hace viajar a Trufazz a Rusia (Arkhangelsk), Francia (Paris), Mexico (Tecate) y la India (Calcuta, Benares).

En 2011 llega “El tiempo de la revolución”. Esta vendría a ser “la obra”, el concepto, la idea, el punto, como quieran… un acto poético desglosando el amor y la muerte, el transcurso del camino.

Posteriormente dos pasos. En 2014, “Being Human Being”, que se empezó a gestar en verano de 2012, donde el guionista, director de cine e ilustrador de cómics Enki Bilal y Truffaz se encuentran en su taller y deciden colaborar juntos.

“Doni Doni” aparece en el presente 2016, una apuesta de fusión con el pop y el ritmo africano con dos voces como Rokia Traoré y Oxmo Puccino… la evolución sigue en el camino de Truffaz.

Les introduzco tanto matiz de Truffaz porque sigue siendo el culpable de que una tarde de verano me descubriera micrófono en mano a un tal Hamed Sinno, el cantante libanés del grupo “Mashrou Leila”. Este acompañó al trompetista suizo con una interpretación de pañuelos, pinchazos de estómago, latidos de corazón y atasco infernal en cuello, nariz y ojos con una canción llamada “Shim el Yasmine”.

“Shim el Yasmine” es toda una oda al amor entre personas del mismo sexo, una reivindicación a la vida más libre, donde un joven desea presentarle su novia a sus padres, pero la novia resulta ser un novio.


Los Mashrou Leila son un grupo pop del Líbano con cuatro trabajos en su haber. Una banda atrevida, desenfadada, donde el poder de las letras de sus canciones conjugado con su estilo musical hacen mirar con mucho ojo la música actual de este país. En el verano del 2010, dentro del Festival Internacional de Biblos, fue una de las actuaciones más esperadas, con gran afluencia de público y la asistencia del Primer ministro de Líbano, Saad Hariri, que, según los rumores, abandonó el concierto poco después del inicio disgustado por las letras del grupo. 

Abro la lata del jazz y todos sus coqueteos con diferentes estilos musicales, fusiones, maridajes y evoluciones. El descubrimiento de “Sinno” y los “Masrou Leila” se puede traducir a un corazón más ancho, un estómago eternamente revuelto y una cabeza que sufre destellos de amor, de puto amor en cada solfa de su música.

Eric Truffaz sigue siendo el culpable de los grandes descubrimientos, de Hamed Sinno, los Mashrou Leila, Oxmo Puccino y de Ibrahim Maalouf. La culpa para Truffazz, el dolor para Sinno y el amor para Maalouf.

En esas estamos…