© Chet Zar // cocteldemente //©Chet Zar – The Blind Queen

Nos sumamos a esta semana especial Jalouín con un artista que hace tiempo conocemos y seguimos y que encaja perfectamente en estas fechas. Nacido en noviembre de 1967 en la ciudad portuaria de San Pedro, en California, Chet Zar descubrió el interés por el arte desde una temprana edad. Sus padres siempre fueron un gran apoyo y nunca pusieron límites a su creatividad, pasando su infancia en medio de dibujos, esculturas y pinturas. El interés de Zar en el lado más oscuro del arte comenzó en las primeras etapas de su vida. Una fascinación natural con todas las cosas extrañas, fomentaba dentro de sí una profunda conexión con las películas de terror y las imágenes oscuras. Él podía relacionarse sin problemas con los sentimientos de miedo, ansiedad o aislamiento que estas producían.

© Chet Zar // cocteldemente //©Chet Zar – Dragon Lady

© Chet Zar // cocteldemente //©Chet Zar – Ego Death (Black Magick Suicide)

© Chet Zar // cocteldemente //©Chet Zar – Frankenskull

Esta combinación de sus gustos por las películas de terror y el arte, terminó convirtiendo a Chet Zar en un especialista en la creación de efectos especiales, diseñando y esculpiendo criaturas para la industria del cine, y creando los FX para películas como “The Ring”, “Hellboy I y II”, “El planeta de los simios” o realizando los vídeos musicales para la banda de “art metal” Tool. Sin embargo, todo este trabajo termina haciendo que Zar se sienta estancado en cuanto a creación artística pura. Demasiados años al lado de las políticas y compromisos artísticos de la industria del cine hacen del artista una herramienta efectiva pero poco creativa, algo que Chet Zar no estaba dispuesto a consentir.

© Chet Zar // cocteldemente //©Chet Zar – The Criminal Witch

© Chet Zar // cocteldemente //©Chet Zar – Prolix Machinations

© Chet Zar // cocteldemente //Chet Zar© – Ego Death

A principios del 2000, y a sugerencia de Clive Barker (escritor, director de cine y artista visual), Chet Zar decide volver a sus raíces y centrarse en sus propias obras originales, en sus pinturas, principalmente en óleos. El resultado es una renovada intención en sus obras, con una nueva libertad artística y una claridad de visión que es evidente en sus pinturas oscuras y surrealistas a las que en muchas ocasiones no les falta un toque de humor negro. Las pinturas de Zar entran directamente en el mundo de las pesadillas, pero sin reconocer el miedo como un efecto negativo, sino como una parte integrante de nuestra existencia. El bien y el mal siempre han convivido juntos y ambos forman parte del consciente y el inconsciente. Zar nos muestra la visión menos conocida de nuestro interior, pero no por intimidarnos, sino para ayudarnos a entender mejor el mundo que nos rodea, para familiarizarnos con nuestros propios fantasmas y así perderles el miedo.

© Chet Zar // cocteldemente //©Chet Zar – Hayseed

© Chet Zar // cocteldemente //©Chet Zar – Frankenstein

© Chet Zar // cocteldemente //©Chet Zar – Bob

Entre las influencias artísticas de Chet Zar se encuentran el pintor James Zar (el padrastro y mentor artístico), Beksinski, HR Giger, Frank Frazetta, MC Escher, Bosch, John Singer Sargent y Norman Rockwell por citar unos pocos. Su trabajo se puede ver en su web y también en su página de Tumblr, en Facebook, devianart, Twitter e Instagram. Sus cuadros puede que no se vean en las paredes de demasiados hogares, pero que duda cabe que existe todo un mundo donde encajan perfectamente una vez nos hemos liberado de los cánones preestablecidos de belleza. El horror forma parte de nosotros, esconderlo y no mirarlo no lo hace desaparecer.

© Chet Zar // cocteldemente //©Chet Zar – Alice

© Chet Zar // cocteldemente //©Chet Zar – Conjoined