Las esculturas de Beth Cavener te atrapan y te revuelven las entrañas, porque retratan en cuerpos de animales nuestros instintos más recónditos y primitivos. El miedo, la voluptuosidad, la apatía, la agresividad, el abuso, la dominación, la incomprensión; en definitiva, la psicología humana despojada de contexto y racionalización, articulada a través de formas animales en un momento de tensión.

Tanto en la comunicación humana como en los animales hay patrones de comportamiento, gestos subliminales intrincados que delatan la intención y la motivación. En todo el tiempo que llevo trabajando sobre la psicología humana he aprendido a leer el significado de los signos más sutiles: una mirada, la forma en que alguien toca a otra persona, la inclinación de la cabeza, y hasta el gesto inconsciente más mínimo. Pues bien, para establecer el paralelismo entre los sujetos animales y los retratos psicológicos humanos represento el lenguaje corporal de los animales como una metáfora de estos patrones subyacentes.

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Todas las imágenes © Beth Cavener | Web

Agradezco al “señor que susurra a los ordenadores” que compartiese conmigo el hallazgo del proyecto en Ufunk