Tomar una fotografía es una forma de capturar una porción del mundo, una fracción del tiempo y hacerlo eterno. Creo que nos ayudará a recordar cómo nos sentíamos, fotografiar emociones o contar una historia. ¿Por qué fotografiar? Porque es una hermosa forma de viajar en el tiempo y hablar sin palabras.

Fotografía © Anemites I Cóctel Demente

Cuando llega la noche, Luciana, sola en casa y sin poder dormir, se levanta. Se desnuda, se maquilla, tiene una idea en mente que quiere hacer realidad. Maquillada y con el estudio preparado se hace un montón de fotos. Después escoge sólo una de ellas y comienza a trabajar.

Ella es Luciana Rodríguez aka Anemites. Iba para bailarina pero de niña sufrió un accidente que le impidió seguir con esa carrera artística. Tras superar aquel escollo, Luciana focalizó todo ese potencial en la fotografía, afición que había adquirido al encontrarse una hermosa y vieja cámara Kodak Intamátic con un flash como un cubito de hielo en un rincón oscuro de la casa de sus abuelos.

Fotografía © Anemites I Cóctel Demente Fotografía © Anemites I Cóctel DementeFotografía © Anemites I Cóctel Demente

Esta fotógrafa argentina trabaja ante todo el retrato. Casi todos sus trabajos personales son autorretratos, que para ella son atractivos por la facilidad de expresión. Ella sabe mejor que nadie qué sentimiento quiere transmitir y eso resulta práctico, puede hacerlo con rapidez o equivocarse cientos de veces, repetir la toma, cambiar la iluminación… todo esto sin importunar a nadie. Trabaja tanto la fotografía elegida que llegan a parecer hermosas pinturas realistas.

Quizás lo más atractivo es el hecho de que sea algo aún más íntimo y personal. Un juego donde perderse unas horas, pasar a ser un personaje, sacar afuera lo de dentro y sentirse libre, sin presiones, ni prejuicios. Jugar, como cuando era pequeña.

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Fuente: Lafarium

Todas las imágenes © Anemites I Behance